miércoles, 13 de octubre de 2010

BOCHORNOSO.



ADVERTENCIA: ANUNCIOS REALES....



AZAFATAS DE IMAGEN



Requisitos

Sexo: mujer
Vehículo propio: indiferente
Altura mínima: 165
Talla: 36
Edad mínima: 19
Disponibilidad:
AZAFATA DE IMAGEN PARA CATA
Requisitos
sexo: mujer
Vehículo propio: Indiferente
Altura mínima: 170
Talla: 36-38
Disponibilidad:
ANIMADORES DISFRAZADOS: 
SE PRECISAN ANIMADORES PARA QUE SE DISFRACEN DE OREJA Y REPARTAN FLYERS....
Requisitos
Sexo: Indiferente
Vehículo propio: Indiferente
Altura mínima: Indiferente
Talla: Indiferente
Disponibilidad:

Es decir, que para hacer el gilipollas, no importa tu talla ni tu altura.
Es decir, que si usas la talla 40, sólo vales para currar tapadit@.
¿Y si usas la 44? ¿Te disfrazan de oreja de Dumbo?
¿Discriminación?
¿Abuso?
¿Humillación?
¿Si eres alta y delgada como tu madremorenasaladá..... comes, y si no, que te den?
¿Es esto denunciable... o no?
¿Es esto lo que "debemos" transmitir a nuestr@s hij@s?

Eso sí, por ningún lado veo que aparezca el "nivel de estudios".
Aunque seguramente si tienes cintura de avispa, un trasero firme y un buen par de tetas, carezca de importancia.
Y aclaro: Carece de importancia para la empresa en cuestión. Que no quiero decir yo que por ser guapa seas tonta y a las pruebas me remito: Soy preciosa y además inteligente.
Eso sí, mi talla es la 42, así que, o me disfrazo de oreja con patas, o a morir por Dios.
¡MANDA HUEVOS!

jueves, 7 de octubre de 2010

CONFUSIONES QUE CONFUNDEN.

Sonó el teléfono despertándolo sobresaltado.
Saltó de la cama golpeándose el dedo meñique.

- ¡Joder! ¿quién coño llama a estas horas?

Miró el reloj : las 4:30 de la madrugada.
Se asustó, nadie podía llamar a esas horas si no era urgente.
Cogió el teléfono:

 - ¿Diga? ¿quién es?

La callada por respuesta.

- ¿Quién es, sí, diga?

Silencio.

- ¡Malditos gamberros! ¡Si los pillara!

Regresó a su cama y le dio el tiempo justo de taparse cuando volvió a sonar el teléfono.

- ¡Diga, diga! Mira ,no se quien narices eres pero te aseguro que como te pille te vas a enterar, mamonazo!

De nuevo el más absoluto silencio.
Dicho esto colgó y se metió en la cama.
Y de nuevo el maldito teléfono…

- ¡Me cago en la p--- de oros!
¡O dejas de llamar o aviso a la policía, que ya está bien hombre!
¡Que no son horas y me estás tocando los huevos!
¡Como te coja…!

Nada, silencio, ni un ruido siquiera.

Y regresa a la cama, y se tapa permaneciendo alerta. Nervioso y furioso, a la espera de oír el jodido sonidito del teléfono.

Y este no se hace esperar mucho, suena otra vez insistente.

Pero esta vez, justo cuando va a levantarse por enésima vez, su mujer se da la vuelta y muy enfadada le espeta:

- ¿¡ Quieres hacer el favor de apagar el despertador de una puñetera vez, y dejar de levantarte que me estás desvelando!?

- ¿El despertador, peroo…?
- ¡Sí, el despertador! Que con esa manía tuya de ponerlo cada 5 minutos vas a acabar despertando a todo el vecindario, coño!

Y fue en ese momento, cuando se acordó de la carta del inem . Y de que trás 2 largos años en el paro, hoy empezaba de nuevo a currar. Y de que entraba a las 6...

Miró el teléfono, miró el despertador...
-  ¡Dios que tarde es, no llego, no llego!

Y se levanta tan rápido que...
 ¡Mierda! Otra vez el dedo.

- Si es que estoy tonto y he trasnochado, y ya no estoy para estos trotes, y es que no se puede ir a currar tan temprano, ¡Coño! (mientras se pone el pantalón)
- Si es que estoy tonto y he trasnochado, y ya no estoy para estos trotes. (y se pone la camisa)
- Si es que estoy tonto y he trasnochado. (y se calza los zapatos)

- Si es que estás tonto ¡Y punto!

Sentencia su mujer. 
 

domingo, 26 de septiembre de 2010

AHORA ES TU TIEMPO.



A veces te quedas dormido y no llegas a tiempo.
Porque tus pies no responden y tu cuerpo está anclado y frío como el cemento.
Las manos resbalan queriendo asir el tiempo. Los brazos te pesan, los abrazos se han roto. Y los besos se pierden en miradas ausentes mientras los ojos, callan.

Carencias y decadencias, así es la vida.

Los sueños se confunden en inmenso mar de dudas.
Y regresan tus miedos que viajan al son del viento.

Y entonces escuchas el silencio del corazón herido. Silencio que te aturde, que eriza tu vello.
Y entre tu alma y tu ombligo revolotean los suspiros que acompañan la nostalgia de todo lo no vivido.

Y el horroroso hastío nace y anida en tu pecho vacío.
Un pecho vacío que ya no alberga sentidos, un vacío en el pecho que te deja malherido.

Tus nervios se crispan y tu mente se colapsa. Y te paralizas, y quieres huir pero no puedes.
Sientes crecer dentro de ti la imperiosa necesidad de hacer algo más, de SER algo más, pero no sabes como.
Tus inquietudes se avivan, se rebelan, se abren paso a trompicones. Sin embargo, no te dicen a donde quieren llegar.

Y te asustas. Y piensas sin pensar.
Y tu vida que hasta hace un instante parecía plena, se te antoja rutinaria y monótona.
Etapas de la vida, te dices a ti mismo sin conseguir engañarte.

Miras a tu alrededor y te das cuenta de lo tonto de la situación. Realmente estás bien: tienes salud, tienes a tu gente que te quiere y a la que adoras, tienes trabajo (que no es poco)… Entonces ¿qué más quieres, qué necesitas?

Necesitas realizarte, esa es la palabra.

A veces, uno se acostumbra tanto a su día a día que se acostumbra demasiado.
Te acomodas convenciéndote a ti mismo de que así está bien.
Y no es cierto.

Siempre se puede hacer algo más. Aún estás a tiempo…siempre es buen momento para mejorar.

Y entonces lo decides:
¿No crees que es hora ya de mudanza?
Y no hablo de cambiar de casa o de ciudad. Ni mucho menos de amores o compañías.
Hablo de cambiarte a ti mismo, de consentirte un poco, de mimarte.

Porque, y esto es bien cierto, por mucho que te mimen los demás (que seguro lo hacen), por mucho que estén a tu lado (que lo están), por mucho que te quieran (que sobra decirlo),nadie como tú sabe de ti mismo y de tus inquietudes.

Y por mucho que te ayuden y ofrezcan aliento y salidas, nadie sino tú mismo puede decidir por ti ni dirigir tu empresa.

Hora es ya de dar el paso y de allanar el camino.
De quitar las piedrecitas que se clavan en tus pies para plantar hierba fresca que reconforte tu cuerpo.

Cuando escuches la risa de tu niño dormido y puedas oler las rosas…
Rosas del jardín prohibido.
Abre de par en par la puerta, sube las persianas. Que entre el aire fresco y con él las ilusiones.

Que ilusiones son amores.

Coge tu vida por los cuernos y doma sus intenciones. Marca tu rumbo y no te desvíes. Sé cabezota, muy cabezota. Defiende tu verdad.

Traza tu propio sendero y píntalo de mil colores.
No sigas la línea recta ni el caminito amarillo. Si te digo la verdad, es mucho más divertido zigzagueando el destino.
Y piensa que antes que tú, otros anduvieron los mismos senderos y llegaron a sus metas.
Si otros pudieron ¿Porqué no tú?
Aprende de lo pequeño para hacerlo grande. Y de lo grande, toma sólo lo importante.

Hoy es ahora y ahora eres tú. Déjate llevar por una vez.

Pero no te limites, NUNCA te limites. Nunca te conformes, tarde o temprano algún sueño se cumplirá.
En algún lugar esperan tus anhelos, es cuestión de buscar y buscar y buscar… Acabarás hallándolos.

Pásatelo bien, desmelénate, arrasa con los obstáculos. Que nada te impida ser tú mismo.
Hincha tu pecho de orgullo, échale sal a tus días y azúcar a la amargura.
Sazona los sinsabores, un poquito de picante siempre será bienvenido.

Porque la vida es muy corta para perderla en pesares.
Porque la vida es muy viva…

¡Vístela de faralares!

jueves, 26 de agosto de 2010

EL CAMINO... MI CAMINO.

( Para escuchar la música, clicar en "vídeo", en el Mixpod. )

Allí estaba.

De pie, frente al camino.

Un camino árido rodeado de maleza.

A la cadera y sujeto por su brazo, un viejo cesto de mimbre.

Hacía mucho tiempo que intentaba atravesarlo pero siempre pasaba lo mismo.

Una y otra vez, sus pies se negaban a moverse.

La llevaban hasta allí pero eran incapaces de dar un paso más.

Permanecían anclados a la orilla del polvoriento trecho.

De pequeña no le había parecido tan gris.
Al contrario, veía belleza en cada piedra y motita de polvo.

Sus pequeños piececitos bailaban al son de los grillos, y reía a carcajadas mientras perseguía mariposas de cien mil colores.

La maleza se le antojaba un bosque encantado. Donde hadas y duendes vivían en gigantescas flores adornadas con luces, y de hermosos colores.

Las piedras del camino eran para Ella tesoros maravillosos, que guardaba en su cestito de mimbre junto a las moras.

- Una morita al cesto, y una para mi tripita.
 Decía mientras reía sin cesar.

Creía que el sol era de oro puro y le gustaba mirarlo hasta que la vista se le llenaba de puntitos blancos que gustaba llamar, "angelitos de luz".

Todo es tan diferente a los ojos de una niña...

Pero ahora el sol la abrasaba, las piedras mordían sus pies, y sus angelitos se habían ido. 

Se inclinó levemente hacia delante.

Con ambas manos, asió su pierna derecha por debajo de la rodilla e intentó levantar el pie con fuerza…

¡Nada!

Lo mismo sucedió con la izquierda.

¡Ya está bien! Se dijo.

¡Esto no puede seguir así!

Pero sus pies permanecían irremediablemente pegados al suelo.

La necesidad por llegar al otro lado del camino crecía por momentos y ello le producía una terrible ansiedad.

El sudor empapaba su frente, los ojos le escocían por el sol, todos los músculos de su cuerpo se tensaban.

Le pesaban tanto las piernas…

De niña había recorrido ese camino junto a su madre en innumerables ocasiones en busca de moras.

Reían cogidas de las manos, cantaban mientras llenaban sus cestos. Y cuando Ella se pinchaba con las ortigas, su madre la untaba de barro las manos y el escozor remitía poco a poco.

¿Entonces?

¿Por qué era incapaz de recorrer una vez más el maldito camino?

¿Por qué sus pies se negaban a obedecerla?

Miró a ambos lados y entonces se dio cuenta…

Cayó de rodillas y su cuerpo se estremeció por el llanto.

Estaba sola.

Sola con su viejo cesto frente al camino de moras.

Sola…

Ella ya no estaba.

Y sin Ella, el camino se antojaba oscuro.

Una voz dulce susurró a su oído:

- Mi niña, no tengas miedo y camina.
Llegó el tiempo de dirigir tus pasos hacia donde quieras.
Que nada ni nadie te lo impida.
Pues los caminos, se hicieron para caminarlos

Apoyó su mano en el suelo y se levantó.

Le pareció ver un hada sobre su hombro.

Miró al frente decidida, levantó primero un pie, luego el otro.

Uno y otro, uno y otro, uno y otro….

Y sus ángeles regresaron. Y la acompañaron.

Hasta el final del camino.

El viejo cesto repleto de moras, las manos rojas por las ortigas.

Su cara por fin, surcada por una sonrisa.

- Llegué, lo conseguí.
Logré pasear sola por nuestro camino.
Por ti, por mi.

Entonces lo supo:
Nunca había estado sola.
Ella siempre caminaba a su lado, de su mano.
Y se sintió feliz.
Sus pies nunca más se detuvieron.
Paso a paso, recorrió los mil caminos de la vida.

Porque los caminos, se hicieron para caminarlos.

miércoles, 21 de julio de 2010

LA CRUDA REALIDAD.

ME HE PERMITIDO RESCATAR ESTA ENTRADA QUE ESPERO OS GUSTE.

ESCRIBIRÉ ALGO NUEVO EN CUANTO ME PONGA DE NUEVO AL DÍA.


Llovía y hacía frío.
La humedad calaba sus huesos y su desgastado cuerpo temblaba bajo la raída chaqueta.

Caminaba sin rumbo fijo. A fin de cuentas, nadie le esperaba en ningún sitio.
Y ningún sitio esperaba su llegada.

Llevaba la mirada pegada al suelo, en busca de una colilla que echarse a los pulmones.
De vez en cuando rebuscaba entre la basura, anhelando siquiera un trozo de pan duro que engañase a su apaleado estomago.

¿Cuanto hacia que no comía caliente? No lograba recordarlo.

A su espalda, una ajada motxila guardaba sus escasas pertenencias: una camisa apolillada, un viejo gorro de lana, la foto de una mujer que no recordaba conocer pero, ¡Dios! que hermosa era..
Y poca cosa más.

De vez en cuando levantaba la mirada del suelo en busca de un sitio donde resguardarse y pasar la noche, pero la cosa estaba difícil.

En otros tiempos, los cajeros eran su cuna. Pero desde lo del pobre Huesos tenía miedo. A Huesos le habian apaleado mientras dormía en uno de ellos.
-Panda de bestias sin corazón- pensó malhumorado.

En ocasiones intentaba ser amable con ellos.
Ayudaba a las viejitas con las bolsas del super, cuidaba los coches de quien no encontraba aparcamiento... Y a cambio no recibía más que unas tristes monedas que apenas le llegaban para un bollo de pan tierno. ¡¡Malditos!!- mascullo.

La gente le rehuía, le miraba con desprecio, e incluso en ocasiones creyó atisbar miradas asqueadas.

¿Acaso tenía él la culpa de no tener nada?
¿Era quizá el culpable de tener por casa las calles?
¿Tal vez le culpaban por no trabajar?
¿Sería acaso posible que su pobreza provocase repugnancia?

No, el mundo no podía ser tan cruel.
Estaba seguro de que si lo pedía, la gente le ofrecería ayuda, le daría de comer o le cobijaría.

No podía permitirse el lujo de creer que el mundo le había olvidado.
No quería pensar que era un apestado.

Y decidió entonces probar suerte.

Pidió limosna al primer paseante con el que se cruzó, pero este le apartó de un manotazo.
- Bueno- pensó: -simplemente me ha tocado el más gilipollas.-

Volvió a pedirla a una mujer que pasó por su lado.
Pero esta salió corriendo aterrada.
- Joder- pensó- En verdad debería asearme un poco, debo parecer el mismísimo diablo.-

Un grupo de chavales se le acercaron y se dispuso a pedirles un pitillo, pero estos, le zarandearon y se burlaron de el.
-Juventud- pensó entonces- Sólo estaban bromeando.-

Seguía resistiéndose a creer que el mundo fuera en relidad tan cruel.

De repente sintió un profundo dolor en el brazo seguido de una cortante punzada en el corazón.
-¡Dios mio! -pensó -Un ataque.
 Pero tranquilo, por aquí pasa mucha gente, me verán aquí tendido en el suelo, y me ayudarán. Llamarán a una ambulancia, y esta pesadilla habrá teminado.

Pero la gente pasaba de largo, ni siquiera le miraban.

No podía creerlo, era cierto: el ser humano era cruel, malvado y despiadado.
Sentía ganas de vomitar.

¿Cómo habia estado tan ciego? ¿Cómo había podido creer en ellos?
Cerró los ojos, ya no quería ver mas.

Deseaba irse. Y se fue.

Al cabo de un rato llegó la ambulancia y se lo llevaron.
-Ahora- pensó -
Ahora que ya marché es cuando me véis.
Ahora que yazco en el suelo mojado es cuando me levantáis.

Ahora que ya no importa... Ahora ....

¡¡Cabrones!!


Silvia 09.

jueves, 8 de abril de 2010

FANTASMAS EN EL ESPEJO.

RESCATANDO ENTRADAS.
He querido rescatar esta entrada, escrita casi al comienzo de mi aventura por esta vía. Para aquellos que la léyeron en su momento, espero no os importe. Y para los que la leeis por primera vez, espero que os guste. Bien, ahí va.


FANTASMAS EN EL ESPEJO.


Estaba cansado. Había sido un día de duro trabajo. Se merecía una ducha y una cerveza bien fría, se dijo.

Dirigió sus pasos hasta el cuarto de baño y se metió en la ducha.

¡ Si señor! nada tan relajante como el agua caliente recorriendo tu cuerpo.
Salió de la ducha y se dispuso a afeitarse. El espejo estaba empañado, así que, cogió su toalla y lo limpió.
- Ya está, ya me veo.
Pero...
¿Quién es ese? ¿Qué está pasando aquí?
Limpió de nuevo el espejo, seguro de que la humedad le estaba jugando una mala pasada, y volvió a mirarse.
Pero el espejo le devolvió la misma imagen que un minuto antes.
Miró a sus espaldas, revisó trás la puerta, detrás de las cortinas. Nada, allí no había nadie.
-Pero entonces....?
Sus manos comenzaron a sudar, sintió que un escalofrío recorría su cuerpo de arriba a abajo.
Asustado, corrió a trompicones hasta su dormitorio. Se puso frente al espejo, y se miró.
La imagen que vió, era la de un hombre ajado, bastante más mayor que el. Su cara reflejaba un cansancio absoluto. Y sus ojos, esos ojos... eran la viva imagen de la tristeza.

-¡ Dios mío! pensó.
Las sienes le latían con fuerza, le dolía la cabeza, su poder de reacción había quedado anulado.
Después de unos interminables segundos, que a el le parecieron siglos, se decidió a preguntar con trémula voz:
-¿ Quién eres? y ¿Qué quieres de mí?
- Tan sólo soy TU mismo.- respondió la imagen
-¡No! -gritó- Ese de ahí no soy yo. Esto es de locos, un mal sueño.
- No, mi buen amigo. No estás soñando. Soy TU, no te empeñes en negarlo. Soy el TU que ocultas, ese que no quieres ver, el que escondes trás la fachada, soy el que acabaras siendo, el TU que estás forjando, el TU que un día serás. Soy el TU venidero, triste, cansado y solitario. Piénsalo.
Se paró por un instante a pensar. ¿Sería posible?
Era cierto que desde que su esposa se fue, se había vuelto un poco más huraño y taciturno. Era cierto, también, que se había ido apartando poco a poco de la sociedad. Además, se sentía agotado, fuera de juego, y la tristeza se había hecho dueña y señora de su vida.
Miró al cristal, y en un susurro casi inaudible, dijo:
- Tienes razón, TU eres YO. ¿Qué me estoy haciendo? ¿En qué me he convertido?
Ayúdame, por favor. Tú debes saber como hacerlo. Anhelo ser el que fuí. Déjame volver, te lo ruego.
- De acuerdo. - respondió el reflejo-
Tan sólo debes poner tu mano en el cristal y juntarla a la mía. De ese modo, y si realmente lo deseas, el TU actual, desaparecerá para siempre. ¡Vamos, hazlo! y tu vida cambiará en el mismo instante.
El, receló unos segundos. ¿ Acaso sería tan sólo un truco ? o, aún peor, ¿se estaría volviendo loco? - De todas formas -pensó- qué importaba, su vida no podía ser peor.
Así que, lentamente y con mano temblorosa, levantó su brazo, acercó la mano hasta el cristal y se dispuso a poner su mano sobre él.
- ¡Detente, no lo hagas! - gritó de repente otra voz-

Al lado del reflejo del anciano, había aparecido otra imagen.

¡Era un niño!

Un niño con cara de angel, que le miraba con una sonrisa que traspasaba su alma.
- No lo hagas. - repitó el niño- Así sólo conseguirás envejecer de golpe, y tu vida será corta y llena de pesares.
- Y tu, ¿quién eres? - preguntó, al borde de la histeria-
- Soy TU.
Esto ya era demasiado para él,
¿ Otro YO ? Estaba tan cansado y le dolía tanto la cabeza...
- Soy el TU niño. Aquel que te hacía reír, con el que jugabas, el guardián de tu inocencia, el dueño de tus sueños y de tus días felices. Pon tu mano sobre la mía, y volveré a tí, y seremos eternamente niños.
- ¡Nooo! - gritó de nuevo el anciano-
Ponla sobre la mía, y vivirás tus días con sabiduría, y te respetaran por tu edad, y te sentirás complacido.

Se sentía aturdido, ¿qué hacer, señor? Su mente se había colapsado.
Entonces levantó su mano y poco a poco fue acercándola al cristal.
El anciano y el niño repetían al unísono: - ven a mí, dame tu mano-.
De repente, descargó un golpe seco contra el espejo y el cristal se rompió en mil pedazos.
Su mano sangraba y le dolía intensamente. Sus sienes latían con tanta fuerza que por un momento creyó que reventarían.
Pero no le importaba porque las voces habían callado.

El anciano y el niño, se habían hecho añicos.
Se acabó, -pensó- Mejor así.
Al fín y al cabo, sería mejor seguir viviendo su YO presente. El pasado tuvo su tiempo, y el futuro, ya lo tendría.
Ahora, sólo quería descansar. Había sido un día tan duro....
-Mañana será otro día. - se dijo-


Cerró los ojos, y se durmió.

jueves, 1 de abril de 2010

UN DESCANSITO BIEN MERECIDO.


EEEEEEEEEPAAAAAAAAAAA GENTE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Estoy de vacances en Valencia, así que estaré desaparecida unos días. Prometo ponerme al día en cuanto regrese.

Ahora, voy a descansar y a disfrutar de estos días con mi hija. a mi regreso os contaré como nos ha ido.

Disfrutar de la Semana Santa. Cada cual como mejor le parezca, cada cual como prefiera, pero ¡Disfrutad a tope!

Que para trabajar hay tiempo.... Demasiado tiempo, jijiji!!!!

Un besazo a tod@s, y hasta dentro de unos días.


MUAKAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!